Esteban conoce el edificio de memoria, nos podría guiar por los pasillos hasta con los ojos cerrados. Fiscalía es el organismo que lo vio crecer, dar sus primeros pasos hasta convertirse, hace casi tres años, en la máxima autoridad de la Subsecretaría Administrativa y Contencioso.

¿Cuál es la función de la Subsecretaría?

El trabajo de la Subsecretaría fundamentalmente es elaborar el proyecto de vista fiscal. Tenemos un plantel de profesionales que, divididos por materias, reciben los expedientes electrónicos en un buzón que los empleados y empleadas administrativas asignan por materia a cada uno de esos profesionales. Tratamos temas de tierras, locaciones, sucesiones vacantes, empleo público, todos los reclamos que hacen los agentes de la Administración Pública tendiente a obtener reconocimientos de derechos. La vista del Fiscal de Estado lo que hace es un control de legalidad de los actos de gobierno, de los actos administrativos que va a dictar el Poder Ejecutivo o las entidades autárquicas y, a la vez, también se hace con un criterio de defensa de los intereses patrimoniales de la Provincia. Esa es una doble función que tenemos: controlar la legalidad de la decisión que se pretende adoptar y cuidar el interés patrimonial provincial.

¿En qué circunstancias se ven afectados los intereses de la provincia?

Muchas veces somos consultados en forma previa a iniciativas que por ahí son importantes, que tienen trascendencia económica y muchas veces los mismos funcionarios nos consultan y nos someten la consideración de proyectos. Con ese afán de colaborar y tratar de que el tránsito del expediente sea más dinámico, más eficiente, les damos una mano, le damos nuestra opinión. Generalmente, sucede que la ventaja que tiene la Fiscalía de Estado es que es un órgano con muchos años de estabilidad, de continuidad y buena diferencia de lo que es el poder administrador, lo que le da una experiencia en miles de temas. Eso caracteriza a la Fiscalía, ese prestigio nosotros tratamos de mantener con exigencia, porque si queremos ser buenos tenemos que esforzarnos, trabajar,  capacitarnos. En esa dirección vamos. Tratando también siempre de transmitir a las nuevas generaciones todo lo que hemos recibido a lo largo de muchos años, de gente que ha estado antes que nosotros y que va, no solamente desde lo que es la formación jurídica, sino también desde los valores humanos que siempre tratamos de que sean respetados.

Sabemos que estamos acompañados por Hernán, por Nicolás y por Guillermo [Ndel R: el fiscal de Estado y sus adjuntos] con lo cual, lo que uno trata simplemente es de transmitir esa tranquilidad, estar cerca de ellos para que sepan que pueden contar con nosotros. Yo siempre digo que todos y todas acá tienen una habilidad o un atributo que es importante conocer y tratamos entonces de ensamblar las habilidades de los y las integrantes de la Subsecretaría para que el producto final, sea la vista, la conclusión o la opinión que tengamos que dar, sea una una opinión sólida, que tenga fundamento jurídico y una mirada crítica de cada una de las cuestiones que tenemos que resolver.

 

¿Cómo era el organismo cuando entraste y cómo crees que es ahora? 

Cuando ingresé estaba como fiscal de Estado Melchor Cruchaga. Enseguida él deja de ser fiscal y queda a cargo el adjunto. Ya en el 1987 asume Ricardo Szelagowski, que era un hombre de la casa que conocía también lo que es el organismo por dentro. A partir de ahí, se empezó a construir una nueva Fiscalía, fuerte y estable, adelantándose en la cuestión de la tecnología cuando nadie tenía computadora. Cuando fallece Szlagowski y asume Hernán Gómez realmente se mantuvo una línea y me parece que eso es fundamental y cada una de las personas que está acá en la Fiscalía lo percibe. Los abogados y abogadas que tienen un poco más de experiencia permiten que las personas que se van insertando, rápidamente comprendan cuál es la labor de la Fiscalía y, en particular, de nuestra subsecretaría . Todo eso me parece que hace que el resultado sea óptimo.

“Me parece que es sustancial que nosotros entendamos cuál es la labor que hacemos, y que lo que llevamos adelante, no sea un control formal, sino que sea un control comprometido con la defensa  del interés patrimonial del fisco”.

En términos de celeridad, durante la pandemia el Ejecutivo debe haber tenido  distintas urgencias… 

Todas las contrataciones de salud, todo lo que tuvo que equiparse Salud, son expedientes, expedientes y expedientes y los hemos recibido en cualquier horario, pero sabíamos que teníamos que estar a la altura. Hemos trabajado con otras emergencias, pero nunca vivimos una de la magnitud de esta, donde realmente la emergencia estaba claramente acreditada, porque en materia de emergencias antiguamente lo que se intentaba era que el expediente tuviera ese procedimiento previo y que el conocimiento de la Fiscalía de Estado fuera posterior a la contratación. Hoy en día, ese concepto ha evolucionado y, aún habiendo emergencia, se requiere la vista de Fiscal de Estado de forma previa. Con esa intervención previa tenemos la posibilidad de hacer ese control de legalidad y la defensa de los intereses fiscales.

¿Cuál creés que es esa lógica laboral que distingue a la Fiscalía? 

Es difícil porque es algo que se percibe pero que es difícil llevar a las palabras. Yo creo que lo fundamental es que la gente se sienta tranquila, uno se siente contenido, se siente acompañado por sus compañeros y compañeras de trabajo. Entonces cuando una persona de afuera viene y se inserta y ve esas cuestiones, enseguida las va tomando como naturales y las va adquiriendo como propias. Y con el correr de los años claramente ya las está transmitiendo a los nuevos que van ingresando. Es muy clara la postura del fiscal en esa dirección, siempre se insiste en ello y me parece que lo importante es que seamos buenos y buenas profesionales pero también seamos buenas personas. La base principal es el respeto, es entender al compañero o compañera de trabajo, darle siempre una mano cuando necesita, enseñarle y, a la vez, siempre estar dispuesto a aprender uno mismo, porque claramente todos los días seguimos aprendiendo. Y hay tanta diversidad de temas, de materias, que uno nunca puede pensar que sabe todo. El derecho también es muy amplio y hay cuestiones que, además de saber, hay que pensar, razonar, conversar y hay que escuchar al otro para tratar de obtener una buena conclusión.

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